El País: La obsesión por el lujo de la red que saqueó dos mil millones de dólares de Pdvsa

El entonces ministro de Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, durante una comparecencia pública en Caracas el 29 de enero de 2013.
ARIANA CUBILLOS (AP)

 

 

 





Facturas en suites presidenciales de hoteles de megalujo de 1,8 millones de dólares; un armario de 1,3 millones; vuelos privados a Nicaragua de 761.497 dólares; cursos de cocina de 430.690; un gimnasio privado de 388.658… La red que expolió 2.000 millones de dólares de Petróleos de Venezuela (PDVSA) entró en una espiral de dispendios tras perpetrar el latrocinio de la principal empresa pública del país latinoamericano entre 2007 y 2012.

JOAQUÍN GIL & JOSÉ MARÍA IRUJO || EL PAÍS

Documentos inéditos a los que ha tenido acceso EL PAÍS desvelan gastos desconocidos de esta trama de más de una treintena de personas, entre las que figuran los ex viceministros de Energía de Venezuela del Gobierno de Hugo Chávez (2002-2013) Nervis Villalobos y Javier Alvarado.

El capítulo de refinados alojamientos concentró la partida de gasto más jugosa de este grupo de conseguidores, que cobraba hasta un 10% de comisión por abrir la puerta a empresas a las adjudicaciones del gigante energético venezolano. La organización abonó, al menos, 1,8 millones en 2014 a una agencia de viajes de Florida (Miami) por más de una veintena de exclusivas estancias en suites presidenciales de las cadenas Four Seasons de París, México y Nueva York, y el Sheraton de Fráncfort.

La trama también se hospedó en los hoteles Mandarin Oriental de Hong Kong; Bristol de Panamá; Grand Hyatt de Shanghái y en los complejos vacacionales Atlantis (Bahamas) y Le Blanc (Cancún), que ofrecen a sus clientes mayordomo, vistas al mar caribeño, habitaciones de lujo y piscinas tipo infinity, según su web. Unas vacaciones en el Mandarin Rivera Maya de 283.178 dólares completan las nuevas huellas del dispendio.

La mercantil panameña High Advisory and Consulting SA, que controla el empresario y presunto testaferro del grupo, Luis Mariano Rodríguez Cabello, fue el instrumento de la organización para abonar los gastos. Rodríguez Cabello, a su vez, es el hombre de paja de Diego Salazar, primo del exministro chavista de Energía, antiguo presidente de PDVSA y exembajador en la ONU Rafael Ramírez, según la investigación que dirige una jueza de Andorra. La causa mantiene procesados desde 2018 a una treintena de personas por blanqueo de capitales y pertenencia a una red que expolió la compañía pública venezolana.

Las estancias en hoteles se completaron con extras de lujo. Así, el grupo pagó 430.690 dólares por “regalos varios, transporte y un curso de cocina” durante un viaje a París y otros 538.362 por “gastos varios” en otro desplazamiento a la capital francesa.

La trama, que adquirió 21 viviendas valoradas en 52 millones, destinó casi siete a decorar y remozar sus exclusivos inmuebles. El rastreo de los cargos desvela que el grupo se gastó 1,4 millones en un armario de tres módulos, 1,3 en muebles de una firma italiana —la suma incluyó el transporte desde Livorno y Génova a Venezuela?, 1,4 millones en un comedor para una de las oficinas, más de un millón en suministros de mármol para una propiedad en Caracas, 600.000 dólares en otras piezas de mobiliario exclusivo y 388.658 en un gimnasio privado.

La red también desembolsó un millón en sistemas de telecomunicaciones de última generación, 230.000 en proyectos de arquitectura, 200.000 en carpintería y otra cifra idéntica en equipamiento de iluminación para la vivienda personal en la playa de uno de sus miembros. Una partida de 13.000 euros para una mesa de billar completa el apartado decorativo y de complementos para la casa.

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