Miguel Méndez Rodulfo: ¡Jolgorio guaireño!

La hazaña deportiva lograda por los Tiburones de La Guaira después de casi 38 años para ganar un nuevo campeonato en la pelota venezolana, y luego de 15 años para que el país ganara otra Serie del Caribe, ha inundado de una enorme e inolvidable alegría a los fanáticos del equipo litoralense, pero también al pueblo de Venezuela, que en su nobleza quería que este legendario equipo, venido a menos durante tanto tiempo, reverdeciera sus logros. Este team, heredero del Pampero de Alejandro Hernández, bajo el gran liderazgo de Pedro Padrón Panza comandó la pelota venezolana en los años 60 obteniendo tres campeonatos y un sub campeonato. En los 70 obtuvieron un campeonato y tres subcampeonatos. La Guaira llegó a 7 finales en 8 años, en el periodo comprendido entre 1965 y 1972. En los 80 los salados ganaron tres campeonatos en cinco años (entre el 82 y el 86) y un subcampeonato. En la temporada que culminó en 2012 y 2023 fueron subcampeones.

Del primer período de esplendor del equipo brillaron Luis Aparicio, Ángel Bravo, Remigio Hermoso, José Herrera, Oswaldo Blanco, Aurelio Monteagudo, Enzo Hernández, John Bateman, Paul Casanova, Merv Rettmund, Mike Epstein, Luis Tiant, Jim Rooker, Darold Knowles, Rollie Fingers, Clarence Gaston, Pat Kelly, Al Bumbry, Lou Piniella y Clint Hurdle. Tiant le metió un no hit no run al Caracas. Gaston y Bumbry ganarían en Venezuela campeonatos de bateo en dos temporadas consecutivas. Darold Knowles obtuvo la triple corona de pitcheo. Hurdle le ganaría a Antonio Armas, 18 a 17, una enconada lucha por el liderato de jonrones.

De la época de la guerrilla en los años 80 destacaron, Oswaldo Guillén, Raúl Pérez Tovar, Luis Salazar, Gustavo Polidor, Alfredo Pedrique, Norman Carrasco, Luis Mercedes Sánchez, Café Martínez, Juan Francisco Monasterios, Argenis Salazar, Darryl Strawberry, Odell Jones y Chad Curtis. Desde mediados de los noventa y hasta la mitad de la segunda década de los dos mil, Alex Cabrera (tres veces más valioso, record de jonrones en una temporada, así como único triple coronado del beisbol venezolano), Salvador Pérez, Odubel Herrera, Gregor Blanco, Francisco Rodríguez, y Felipe Lira, se echaron al hombro al equipo, pero por diversas circunstancias no se pudo lograr ninguna corona. El caso es que la fanaticada de los Tiburones de La Guaira atravesó un largo desierto y prolongada época de sequía, que para nuestra inmensa dicha ha concluido ¡Y de qué manera!





Oswaldo Guillén, manager ganador de la Serie Mundial de 2005 cuando guió a los Medias Blancas de Chicago (su equipo de casi toda la vida como pelotero grande liga) a su primer título en 88 años, logró que el equipo venezolano de la Guaira se constituyera en una formidable maquinaria de bateo, defensa y picheo. De hecho entre el round robin, la final contra Cardenales de Lara y la Serie del Caribe, el equipo litoralense tuvo un desempeño estelar de 23 ganados y 6 perdidos.

Lo que es de destacar es que los simpatizantes de los tiburones siguieron siendo fieles a pesar de las bromas y burlas, a pesar de la decepción año tras año, a pesar de casi alcanzar el sueño en 2012 ó en 2023. La explicación de esto reside en el significado para el deporte que encierra la palabra fanático. Ésta implica amor, devoción, pasión por una causa; así no importan los fracasos que la incondicionalidad y el compromiso están ahí. El único fanático que conozco que se mutó de equipo y que no pudo aguantar la pela, es mi amigo Rafael Gallegos que se cambió al Caracas. ¡Rafa, Guillén te manda decir que te tiene tu carnet guairista, incluso firmado por Padrón Panza porque le quedaban algunos, así que por favor medita el asunto! Ahora que caigo en cuenta, creo que Pedro Padrón Panza se hizo presente en la ciudad de Miami, enviando un serafín emisario en la persona de un joven con su mismo apellido y un nombre sugestivo: Ángel Padrón, para que éste lanzara su no hit no run; hazaña no ocurrida en este clásico desde hacía 72 años. Irene Sáez Conde, nuestra eterna Miss Universo, festejó con alborozo y suma alegría el campeonato del Caribe. A estas alturas Teodoro y Cabrujas allá arriba en el cielo, debieron celebrar el momento con un placer indescriptible, bailando samba, comiendo dulce de lechoza y probando licor de ponsigué…