La verdadera historia de los exorcismos

La verdadera historia de los exorcismos

Una niña colombiana grita de dolor y miedo mientras supuestamente está poseída por demonios durante el ritual de exorcismo realizado en una iglesia doméstica en Bogotá, Colombia (Jan Sochor/Reuters)

 

Si bien el cine y la cultura popular hicieron que los exorcismos se relacionaran a menudo con la iconografía católica, un exorcismo puede ser en realidad cualquier batalla contra el mal, que puede presentarse en la forma de demonio, impureza espiritual o simple tentación.

Por Infobae





De hecho, los exorcismos tienen una historia muy anterior al cristianismo, según explica una nota de National Geographic sobre este tema.

Los primeros exorcismos registrados ocurrieron en Mesopotamia, durante el primer milenio a.C.. En esa época sacerdotes-magos llamados ašipu ahuyentaban y expulsaban a los demonios considerados responsables de traer la enfermedad y el caos. Los ašipu eran protectores y sanadores espirituales que utilizaban amuletos, realizaban elaborados rituales y, cuando era necesario, involucraban en sus esfuerzos a figuras demoníacas ayudantes.

Placa de bronce con relieves apotropaicos contra Lamashtu, periodo neoasirio (934-609 a. C.). La cabeza de la parte superior representa al demonio Pazuzu, su consorte y enemigo (Museo del Louvre de París)

 

En la época griego-romana también hay registros de exorcismos. El historiador Josefo, del siglo I d.C., relató la historia de Eleazar, un hombre que liberó a otros de un demonio sacándoselo de las fosas nasales e invocando repetidamente el nombre del rey Salomón.

La propia palabra griega daimon -de la que deriva el moderno “demonio”- se refería a espíritus divinos y fuerzas sobrenaturales que podían ser buenos o fuerzas malévolas que había que expulsar o exorcizar.

La llegada del cristianismo

Con el crecimiento del cristianismo durante los tres primeros siglos después de Cristo, los exorcismos se convirtieron en un medio para unir a los fieles cristianos y reivindicar sus creencias ante la persecución religiosa.

“Como resultado, la renuncia al paganismo como mal se convirtió en un requisito para el bautismo en la fe cristiana. Caer de nuevo bajo la influencia de una creencia pagana era, por tanto, similar a la posesión. En este contexto, el exorcismo era un mecanismo voluntario utilizado para fortalecer tanto la fe cristiana como la comunidad cristiana”, escribe National Geographic.

Un fresco con la imagen de la vida de San Pablo: El exorcismo de la esclava, basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Grosby)

 

Asimismo, en el siglo IV d.C., los conversos y los aspirantes a cristianos se sometían a exorcismos matutinos diarios antes del bautismo. El día del bautismo, un obispo les expulsaba las influencias malignas mediante un proceso llamado exsuflación.

Fuera del bautismo, los sacerdotes practicaban el exorcismo imponiendo las manos a los poseídos y ordenando a los espíritus malignos que abandonaran sus cuerpos.

A finales de la Antigüedad y principios de la Edad Media, los cristianos también podían exorcizarse a sí mismos, invocando a un santo como intercesor, acudiendo a un santuario y pidiendo ayuda a una entidad sagrada para acercarse a Dios y alejarse del mal, explica la revista.

Los exorcismos en la Edad Media

En la Edad Media, alrededor del siglo XIII, el exorcismo cambió de naturaleza.

En esta época, ante el avance de numerosas sectas heréticas, el exorcismo se convirtió en un mecanismo por el que los cristianos podían liberarse de las creencias “falsas” y demostrar la propia dedicación a la fe.

También empezó a formalizarse el propósito del exorcismo, gracias a la obra de teólogos como Santo Tomás de Aquino (1225-1274 d.C.) y a la publicación del primer libro sobre exorcismo en torno al año 1.400.

Unas décadas más tarde, durante la crisis de la iglesia católica que siguió la Reforma protestante, la Iglesia católica sancionó el primer rito oficial de exorcismo.

Un seguidor cristiano, miembro de un culto religioso local, grita durante el exorcismo religioso en una iglesia casera el 25 de marzo de 2018 en San Salvador (Jan Sochor/Getty Images)

 

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