Adoraba al Diablo y se comió el corazón de su padre en un guiso: la escalofriante historia del “Hannibal Lecter argentino”

Adoraba al Diablo y se comió el corazón de su padre en un guiso: la escalofriante historia del “Hannibal Lecter argentino”

Raúl Ernesto Piñel, el parricida que descuartizó y se comió a su papá (Archivo)..

 

La mañana del domingo 29 de junio de 2008, las crónicas policiales hablaban de un caso espeluznante ocurrido en el partido bonaerense de Daireaux, un tranquilo pueblo fundado en 1852 con el nombre de Caseros que aquella vez estuvo en la boca de todos por “el Hannibal Lecter argentino”.

Por Crónica





Raúl Ernesto Piñel, de 33 años, era detenido acusado de descuartizar a su padre y comer sus restos en un guiso donde lo habría cocinado “a la provenzal”. Así lo informaron los efectivos de la Comisaría local, quienes se encontraron con la macabra escena en el interior de la casa de la víctima, ubicada sobre la calle Antártida Argentina, entre Saavedra y Moreno.

“Ahora a mi papá lo llevo bien adentro”, habría confesado el caníbal al abrir la puerta de la vivienda a los uniformados, que asistieron al lugar a raíz de la denuncia de un vecino de Raúl Prudencio Piñel, que en ese momento tenía 57 años. El testigo habría ido a buscar a su amigo para tomar mates, cuando notó la presencia de sangre en el piso y el olor nauseabundo que provenía de la estufa.

Es que, de acuerdo a lo que relataron los policías, además del suelo, las paredes y todo a su alrededor mostraban los restos del horror, mientras una olla todavía humeante permanecía sobre la salamandra. Más tarde, los investigadores determinaron que Piñel se había comido el corazón y los riñones de su padre, debido a que solo se encontraron algunos restos en el recipiente.

Esas partes habían sido cortadas y preparadas a la provenzal, mientras que las vísceras y trozos de la columna vertebral se encontraban esparcidos en distintos puntos del domicilio.

Los detalles de la investigación contra Piñel

El parricida vivía en la casa de su madre, pero la noche previa al asesinato se fue a ver al padre con la supuesta intención de pasar ahí la noche e incluso se habría ofrecido a cocinar la cena, con el fin de llevar a cabo su plan sangriento.

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