La MLB, al rojo vivo: alta tensión y batallas campales por los lanzamientos peligrosos en las Grandes Ligas

La MLB, al rojo vivo: alta tensión y batallas campales por los lanzamientos peligrosos en las Grandes Ligas

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La imagen recorrió buena parte del planeta en estas horas e incluso llamó la atención en Estados Unidos: un ramillete de 40 personas con uniformes deportivos forcejeando en un terreno de juego y cuatro jueces observando la pelea. Si bien la trifulca entre los jugadores de Saint Louis Cardinals y New York Mets no fue (ni mucho menos) la primera de este tipo en la Major League Baseball (MLB), la imagen es una de esas que no quiere exhibir una de las ligas más ostentosas del mundo (se espera que este año tenga ingresos por 11.000 millones de dólares). Todo por una pelota que ni siquiera llegó a golpear a un jugador, aunque con una historia detrás.

Por: Clarín





El miércoles a la tarde, cuando se jugaba la octava entrada del último partido de una serie de tres en días consecutivos entre los Mets y los Cardinals en Saint Louis, el pitcher cubano Yoan López lanzó una bola a 151,3 kilómetros por hora que pasó a centímetros de la cabeza de Nolan Arenado, bateador designado de los locales. Arenado se enfureció, empujó al puertorriqueño Tomás Nido, receptor de los Mets, comenzó a gritarle a López (“¡Hacelo de nuevo!”, le decía) y se acercó a él con intenciones de resolver el diferendo a golpes.

Enseguida los jugadores de ambos equipos y también los suplentes se sumaron a una tangana en la que no volaron puñetazos, aunque no faltaron forcejeos, empujones y alguna llave de artes marciales. Como consecuencia de la escaramuza, fueron expulsados Arenado y el coach de primera base de los Cardinals, Stubby Clapp. Cuando la calma volvió a reinar en el Busch Stadium y López regresó al banco visitante, fue felicitado por sus compañeros. El partido pudo completarse y el conjunto local se impuso 10-5.

Unas horas más tarde, las autoridades de la MLB absolvieron a Clapp, suspendieron por dos partidos a Arenado y por uno a su compañero Génesis Cabrera, quien había derribado al primera base de los Mets Pete Alonso durante el tole tole, aunque el dominicano recibió solo un juego de sanción. Además, ambos fueron multados, lo mismo que López por su lanzamiento peligroso.

La refriega del miércoles había tenido una precuela (menos sonora) el martes, cuando en el octavo inning del segundo partido de la serie y con los Mets en ventaja 2-0, un lanzamiento de Kodi Whitley había impactado directamente en el casco de Pete Alonso y se lo había arrancado. La jugada generó que el entrenador de los neoyorquinos, Buck Showalter, y los jugadores que estaban en el banco reclamaran al umpire principal una sanción para Whitley, aunque la cosa no pasó a mayores.

Si Alonso no sufrió lesión alguna y pudo continuar jugando fue debido a la calidad de los implementos de seguridad (además del casco, los bateadores suelen usar guantes y protectores en los antebrazos, los codos, las pantorrillas y los tobillos) y porque la pelota del lanzador de los Cardinals viajaba relativamente lenta, a 133 kilómetros por hora, mientras que la velocidad promedio de un lanzamiento recto en la temporada pasada fue de 150,5 kilómetros por hora. De todos modos, el primera base de los Mets debió someterse al protocolo de conmociones cerebrales de la MLB.

En una liga en la que los progresos en los métodos de entrenamiento, el análisis cada vez más puntilloso de las estadísticas y la revisión al detalle de cada jugada fueron desplazando la frontera de exigencia en los duelos con los bateadores, los lanzadores muchas veces fuerzan sus pitcheos hacia los límites (y un poco más allá) de la zona de strike, un rectángulo imaginario que se traza sobre la zona de home desde la altura de la parte media del torso hasta la de las rodillas. Si un bateador, pese a haber intentado evitar el contacto, es golpeado por un lanzamiento que viaja fuera de la zona de strike, se convierte en corredor y avanza hasta la primera base.

La bola de béisbol, de alrededor de 23 centímetros de circunferencia, pesa entre 142 y 149 gramos, está compuesta por un centro de corcho o goma rodeado por hilo enrollado y tiene una cobertura de cuero con costuras. Un lanzamiento apenas torcido de esa bola a 150 kilómetros por hora desde una distancia de 18,44 metros (la que existe entre la placa de pitcheo y home) puede provocar golpes durísimos.

Los Mets son el segundo mejor equipo de los 30 que participan en la MLB en promedio de bateo en esta temporada (solo superados por Chicago Cubs) y los terceros en carreras anotadas (detrás de Los Ángeles Angels y Philadelphia Phillies). Eso los ha ayudado a ser, hasta el momento, el conjunto con mejor récord en el arranque de la temporada: 14 victorias y 6 derrotas.

Pete Alonso avanza a primera base después de recibir un pelotazo en el casco durante el octavo inning del partido del martes entre New York Mets y Saint Louis Cardinals. (Foto: Jeff Roberson / AP)
Pete Alonso avanza a primera base después de recibir un pelotazo en el casco durante el octavo inning del partido del martes entre New York Mets y Saint Louis Cardinals. (Foto: Jeff Roberson / AP)

Pero también ha llevado a los lanzadores rivales a maximizar el riesgo en sus pitcheos. Así, los bateadores del equipo neoyorquino son los más golpeados en esta campaña: ya recibieron 19 pelotazos. Seis de ellos fueron en la serie con los Cardinals, tres ocurrieron en el partido del miércoles y uno, cortesía de Génesis Cabrera, hizo que el tercera base J.D. Davis tuviera que abandonar el campo por una lesión en uno de sus pies. Todo ello antes de la escaramuza que tuvo como protagonistas estelares a López y Arenado.

A pesar de la impresión con la que se quedaron algunas de las personas que siguieron la serie entre los Mets y los Cardinals, las estadísticas indican que la cantidad de pelotazos viene siendo menor en esta temporada respecto a la 2021: hasta el miércoles, el promedio de bateadores golpeador por partido era 1,14; mientras que en la campaña pasada ese coeficiente llegó a 1,38.

Entre el 16 y el 19 de mayo, estos dos equipos volverán a enfrentarse en una serie de cuatro partidos que se disputarán en el Citi Field de Nueva York. Habrá que ver si para entonces las animadversiones ya son parte del pasado o si alguna pelota peligrosa enciende nuevamente la mecha.