Hecho en “revolución”: Así se bachaquea la gasolina en Catia

Hecho en “revolución”: Así se bachaquea la gasolina en Catia

(Fotos: Ramsés Mattey)

 

 

Un camión se accidenta en el medio de la calle, a unas cuadras de la estación del Metro de Plaza Sucre, en Catia. El tráfico colapsa. Las cornetas aturden. El calor es sofocante por el humo y el sol.

Jesús Piñero || EL ESTÍMULO

Los buhoneros se amontonan, venden guantes y tapabocas caseros. Aunque la semana de flexibilización solo contempla la reactivación de 10 sectores de la economía nacional, aquí la historia es otra: todos activos. El chofer baja del camión, sube el capó, se quita el tapabocas y se seca el sudor de la frente. Se quedó sin gasolina.

En Plaza Sucre hay dos bombas: la ubicada en la antigua Telecuba y la de la avenida El Cuartel. Ambas están desoladas, llevan días sin recibir suministro.

Algunos conductores aseguran que han tenido que buscar en otras zonas de la parroquia, pero deben someterse a las largas colas de vehículos.

(Fotos: Ramsés Mattey)

 

 

Denuncian que el control de las estaciones de servicio esté en manos de la Guardia Nacional y de los colectivos, pues benefician a sus conocidos. Y en general prefieren mantener el anonimato a la hora de dar declaraciones por temor a represalias.

A escasos metros, subiendo hacia el Hospital José Gregorio Hernández, mejor conocido como “Hospital de los Magallanes de Catia”, el chofer podría encontrar gasolina. Solo necesita dólares en efectivo para costearla.

Un grupo de motorizados madrugan a diario para surtir pimpinas y garrafas de combustible en las lomas de Catia. Al principio lo hacían para cubrir su propio consumo, sin embargo, la demanda en la crisis los llevó a comerciarla de manera clandestina entre los vecinos del barrio. Y ya el negocio se convirtió en un secreto a voces, pero nada fuera de lo normal.

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